Únete al dolor de tus hermanos (ejercicio espiritual)

En estas líneas quiero compartir contigo un ejercicio espiritual inspirados en los Itinerarios de Oración Ignacianos que estoy siguiendo y que, por cierto, recomiendo encarecidamente.

Sentí la inspiración de este ejercicio mientras realizaba una meditación sobre el dolor ajeno, y acerca de cómo Dios intercede por nosotros y penetra en nuestra humana dimensión, para ayudarnos a sobrellevarlo y aliviarnos su pesada carga.

El objetivo de este ejercicio es acercarnos al dolor de nuestros hermanos. Unirnos a ellos en su desventura y su tragedia para, de este modo, aprender a comprender y compartir sus heridas, acrecentar nuestro hermanamiento hacia ellos, nuestra empatía y nuestra solidaridad. Si no de otro modo más activo, al menos podemos, a través de la oración, ayudarles a sobrellevar su cruz, a pedir que la misericordia de Dios se acuerde de ellos y a que nosotros mismos recordemos que, incluso en las circunstancias más terribles de nuestra vida, Dios está presente, a nuestro lado, y nos envía a Jesús a ayudarnos a sobrellevar el peso de nuestra cruz particular.

Porque solo aprendiendo a compartir el dolor ajeno y a mirarlo a través de los ojos piadosos de María, podremos aprender a ayudar a quienes más lo necesitan, y a mostrarle el alivio y consuelo que Jesús nos ofrece en cada situación de nuestra vida.

Te aconsejo que elijas, cada vez que vayas a realizar este ejercicio de oración, solo una de las situaciones que te propongo. Te propongo empezar por aquella que te resulte especialmente más ajena, incómoda, desagradable o distante.

Porque precisamente ese es el espíritu de este ejercicio: profundizar en nuestra hermandad universal estrechando los lazos de fraternidad con aquellos hermanos con los que sintamos tener menos en común, y a los que inevitablemente nos une ser hijos de un mismo Dios.

Finalmente, te invito a vivir este ejercicio en un ambiente tranquilo, silencioso y recogido – tu habitación, un salón donde no haya nadie más, tal vez en un momento de meditación en tu parroquia -. Adopta una postura de oración. Escoge una iluminación tenue e íntima y, tal vez, una música de fondo que te ayude a entrar en situación (yo siempre acompaño mis meditaciones con música gregoriana, por si te sirve de inspiración).

Una vez vayas a ponerte manos a la obra, aborda la lectura de la situación escogida de forma pausada y meditada. Lee detalladamente cada frase. Antes de pasar a la siguiente, haz un momento de meditación y vuelve a leerla.

Saboréala, siéntela, experimenta en lo más profundo de tí lo que expresa; ponte en el lugar de la descripción; siéntelo en tu piel. Quizás te ayude a ello cerrar los ojos y repetir varias veces en tu cabeza cada frase mientras la experimentas con tu imaginación. Debe ser una experiencia casi sensorial, lo más intensa y profunda que te sea posible soportar.

Espero que este ejercicio te resulte tan útil y reconfortante como lo ha sido para mí. Pedimos a Dios para que nos de discernimiento y sabiduría para realizarlo con un corazón puro y le damos las gracias de antemano a nuestro Padre Dios por su misericordia y su ayuda, al sagrado corazón de Jesús por iluminarnos y a nuestra amantísima Madre María y esposo, San José, por enseñarnos a ver el mundo con la bondad y gratitud que sus ojos nos enseñaron.

La refugiada

Imagina que un día tuvieras que abandonar todo lo que amas: tu tierra, tu familia, tus vecinos, tu hogar… para emprender un viaje incierto en busca de la paz y la supervivencia.

En la UCI

Solo en España, más de 28.000 personas han tenido que vivir una experiencia traumática en la UCI durante la pandemia de coronavirus. Nos unimos al dolor de sus experiencias traumáticas.

Malos tratos

Tu hogar es tu castillo, como reza el dicho popular. Pero hay castillos en los que habitan ogros malvados que no soportan que su princesa sea feliz. Nos unimos al dolor de las personas que sufren abusos y malos tratos domésticos o de género.

Sin hogar

Vivir sin techo bajo el que guarecerse, ni cama donde descansar, ni calor que reconforte, ni siquiera un sitio donde dejar la ropa es la única forma de vida que muchos hermanos conocen. Nos acercamos a su desamparo y los arropamos con nuestra oración.

Gracias por participar en estos ejercicios. Esperamos que hayan sido de tu ayuda.

Antes de finalizar, te invitamos a dejar en los comentarios tu propuesta de nuevas temáticas a incluir en estas reflexiones, sobre situaciones o personas que viven situaciones especialmente dolorosas, a quienes la ayuda de la oración y la presencia de Dios junto a ellos les puede ayudar a sobrellevar su cruz.

Así mismo, tambien puedes colaborar con este ejercicio redactando tu propia reflexión y enviárnosla al correo jardinerodegetsemani@gmail.com. Estaremos encantados de publicarla en tu nombre.

2 comentarios sobre “Únete al dolor de tus hermanos (ejercicio espiritual)

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